Taller de alas

Un espacio para intercambiar experiencias sobre educación social y especialmente para ayudar a l@s jóvenes en riesgo de exclusión social y dar ideas sobre enseñanza no formal para transmitir valores básicos, así como despertar la creatividad e interés que tod@s tenemos dentro pero las paredes rígidas de la escuela y las circunstancias personales muchas veces nos hacen olvidar.


Desde el nacimiento todos tenemos deseos, imaginación, habilidades, somos creativos y soñamos con qué queremos hacer en la vida. Para mí esto significa que tenemos “alas” y la educación tendría que ayudar a usarlas, pero en realidad estas son frágiles y se dañan poco a poco con la estructura formal de la escuela y con los problemas del entorno familiar y social. La escuela y la educación son muy importantes pero nos equivocamos pensando que solo sirve para estudiar datos de historia y fórmulas matemáticas y a veces nos olvidamos que debe también enseñar valores de derechos humanos, conocimientos sobre otras culturas, tolerancia, y sobre todo a ser autónomos, creativos y tener interés. Educar en valores.

martes, 24 de enero de 2012

Consumo luego existo


El famoso dicho de Descartes “Cogito ergo sum” (Pienso luego existo) sin exagerar empieza a transformarse en los países más desarrollados en “Consumo luego existo”. No es una novedad que “vivimos en una sociedad consumista”, es una afirmación que se escucha y se reitera por todos los lados, pero a pesar de estar conscientes de ello, casi todos caemos en la trampa. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), indica con claridad que si todo el mundo consumiera de este modo se necesitarían tres planetas Tierra.

Estamos manipulados por la publicidad omnipresente en la televisión, por internet, por la calle, en el metro, taxis, los espacios publicitarios crecen y se diversifican, se crean necesidades que realmente no existen, para luego satisfacerlas con productos. Muchas veces compramos solo por comprar. Había una promoción de una tienda mientras las rebajas, que consistió en ir en ropa interior a la tienda y cada prenda que uno consigue se la podía llevar gratis. No creo que la gente yendo media desnuda necesite tanto tener esta marca por no tener más de unas camisetas y unos pantalones. 

Bueno, pero no puedo vivir sin pasta de dientes!

Es obvio que hay que lavar los dientes, hay que tener pantalones y camisetas,  luego lavarlos, sentirse guapa, estar sano, pero que podemos hacer nosotros como “gotas pequeñas en el mar” para que no compremos todo sin cabeza? Consumir no es nada malo, hay que hacerlo pero de forma responsable y libres de manipulación. Además de saber cuáles son nuestras necesidades reales, debemos estar conscientes que llevan los envases bonitos de cremas, las latas de alimentos, porque en la etiqueta de la ropa por ejemplo no se pone “explotación infantil” aunque “Made in Bangladesh” significa lo mismo, y en las cremas tampoco ponen “ojo este ingrediente a largo plazo causa cáncer”.

La base del consumismo es la mentira de que si tenemos cosas,  estas nos hacen la vida más fácil, más divertida y bonita, entonces el camino recto hacia la felicidad sería obtener lo que nos  quieren vender. Hay dos sombras o digamos lados oscuros del consumismo, por un lado está la necesidad infinita y falsa que crean en nosotros para comprar y tener, porque siempre hay algo más nuevo o más bonito de cualquier tipo de artículos. Por el otro lado está la historia de los artículos: el proceso de producción que en la mayoría de las veces no es ético para nada. Para el primer problema la respuesta es despertar la consciencia informar sobre  las necesidades reales, para el segundo hay que fomentar el consumo ético y solidario. 

Los jóvenes

 En la sociedad de consumo, no sólo sentimos cada vez mayor dependencia de nuevos bienes materiales y derrochamos los recursos, sino que el consumo se ha convertido en un elemento de significación y afirmación social. Se compra para mejorar la autoestima, para ser admirado, envidiado y/o deseado. Los jóvenes en este aspecto son los más vulnerables. Un informe muy interesante sobre el consumismo menciona, que en España hay alrededor de 9.000.000 jóvenes entre 14 y 29 años, quienes, por encima de todos los grupos sociales, son los que más se entregan al disfrute del tiempo libre. “El dios mercado lo sabe y quiere el dinero de todos. El de los más jóvenes también. Los fabricantes, cada vez más, se dirigen a un sector atrevido, juvenil. Es lo que vende y a quien se lo vende. La publicidad no entiende de ética y sí de números.”

 Después de un estudio , para los jóvenes europeos y españoles (16 años), comprar es una de las actividades más divertidas que ofrece una ciudad. Les gusta entrar en los centros comerciales, sienten un deseo permanente de ir de compras y adquirir cosas nuevas, y su grado de impulsividad en la compra y de falta de autocontrol y responsabilidad económica es muy alto.


Taller

Aquí se encuentra un taller que fue realizado en Bilbao sobre el consumismo, con un grupo de jóvenes. Su objetivo fue entre otros, identificar las necesidades básicas del ser humano, reflexionar sobre el poder de la publicidad, desarrollar habilidades para afrontar críticamente los mensajes publicitarios, promover la solidaridad. Después de una presentación se ha realizado diferentes actividades: reflexionar sobre imágenes publicitarios, publicidad, (“vacuna contra la publicidad”) luego charlas dirigidas con preguntas sobre el consumismo, y sobre el tema del consumo solidario. Este documento sirve como una base, se necesita buscar materiales como publicidad, imágenes etc…. para realizar el taller, así que hay que preparar el material, para dar ideas me parece perfecta.

El tema es muy amplio, así que quiero seguir con el tema en otros posts sobre las publicidades, y el consumo ético, y comercio justo.

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